¿Quién pone orden?

Ahora y es el momento de controlar la presencia de las bicis en algunas zonas de la ciudad. Si los carriles bici pueden ser mejorados en su ubicación y alargado su recorrido, en otras partes de la ciudad el caos, la confusión roza el peligro. Por ejemplo, en calles peatonales como la calle Alfonso, la más paseada de Zaragoza. ¿Peatonal? NOOOOO. Las bicicletas que no sólo son para el verano van y vienen despacio o a mayor velocidad. Hay niños pequeños que salen de cualquier parte y gente mayor y ¡¡peatones!!! Ya ves la foto. El viandante hace un ejercicio propio de un slalom. En lugar de relajarse, caminar y “mirar” escaparates, debe estar atento a los que vienen de cara o por sus espaldas. ¿Ha ocurrido algún accidente? No lo sé. Menos mal, que están bajo el manto protector de la Virgen del Pilar. Entre salvar al R.Zaragoza y evitar accidentes estúpidos y evitables, ya tiene trabajo.
Por cierto, antes las bicicletas llevaban su matrícula -una placa amarilla- que significaban unos ingresos para el municipio. Ahora no, y eso que en este momento se ha gastado tiempo, dinero y espacio en los carriles. Las bicis que alquila el Ayuntamiento, cotizan, ¿las particulares? Aún será necesario que vuelvan aquellas placas amarillas o algo parecido.

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